REVISTA DOCTOR GONZO

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viernes, 6 de agosto de 2010

Fundamentos intelectualoides


-Nene, ¿cuándo te vas a dejar de boludear y largar eso que te hace mierda el cerebro?

-¿Boludear? Vieja, ya te expliqué que tengo una fundamentación ético-filosófica para el uso conciente de narcóticos. Para nosotros, que creemos que la realidad es una construcción intersubjetiva, que la creamos las personas en nuestra experiencia, esto es mucho más que mera diversión. ¿O no es verdad que los objetos no se nos presentan a la mente tal cual son? Un ejemplo burdo: si alguien viene del siglo V A.C. y ve un CD ¿se le ocurriría que ahí puede haber imágenes de la noche anterior o el último disco de Sandro? Claro que no, porque lo que nosotros vemos cuando estamos frente a esa cosa redonda es algo construido.

-Y claro, si en el siglo V no había ni música. Dejá de tomarme el pelo y no metas a Sandro en todo esto por favor te lo pido!.

-Viejita, eso era sólo un extremo. A lo que voy, es que TODO lo que nos rodea, desde objetos a personas, cuando lo percibimos, no es sólo lo material lo que nos llega, sino que tiene toda una carga construida socialmente. Ya lo dijeron antes que yo, nunca vemos el objeto real, sino lo que creamos sobre él. Entonces, cuando recurrimos a sustancias no siempre avaladas y/o permitidas por la ley, lo que buscamos es un cambio del punto de vista al generado históricamente, porque la forma en la que vemos la realidad es ajena. Así, la vemos y la interpretamos, y por ende actuamos, en base a valores y representaciones externos, que, al ser históricos, también expresan relaciones de poder.

-¿Y qué tiene que ver la droga en todo eso? ¿Además de drogadicto sos subversivo ahora?

- ¿Cómo qué tiene que ver? Es muy simple, si nuestras experiencias y vivencias están mediadas por nuestra conciencia, influida por las condiciones socio-históricas, si alteramos por un rato nuestra conciencia, vamos a estar ante OTRA REALIDAD, de exactamente la misma entidad que la cotidiana, pero distinta. Y además de tener un re viaje, hasta nos sirve para criticar nuestro mundo construido y así repensar nuestras acciones y las de los otros…

- Viejo, este pibe está cada vez peor ¿lo llevamos a la granja, o con la SIDE?

Claro, Huxley puede clavarse mil pepas en pos de la ciencia, Freud ser terrible merquero para desentrañar los misterios de las personalidad y yo no puedo fumarme un porro tranquilo...


Dr. Kaster


miércoles, 21 de abril de 2010

TICO TICO


Un mundo paralelo al que se accede cuando se abre una cajita de fósforos. Una tierra cannábica donde los deseos se corporizan, por un rato. Un Golem, un enano que lleva una vaca y un tipo que fuma sin parar y que no se le entiende una palabra de lo que dice. Todo esto y mucho más plantea Marcelo Domizi en su primer film en solitario, bautizado Tico Tico (2003).
La obra fue realizada en 16 mm a lo largo de tres años durante fines de semana maratónicos que implicaban viajes, entre otros destinos, a la provincia de Misiones y La Pampa. A pesar de tan ardua labor, la película nunca fue editada oficialmente y su proyección sólo pudo verse en circuitos poco comerciales como Librería Gandhi, MALBA y Cine Cosmos, y próximamente en el espacio de arte Arcoyrá, durante el ciclo de películas que presentará Revista Dr. Gonzo.
Un actor casi famoso, Roberto Lavezzari, un mimo, Cristian Minzer, y un mozo, Roberto Manzilla, interpretan a los tres protagonistas de esta historia: dos policías que viajan a una tierra misteriosa en un confuso episodio, junto a un pibe que detienen en el “pasaje 5 de Julio casi Belgrano” por fumarse un faso.
Este road trip casi musical presenta una aventura onírica donde todos los antagónicos conviven: blancos y negros, judíos y cristianos, grandotes y enanos, hombres y mujeres, unidos en pos de una causa misteriosa. En este contexto, la marihuana se planta de por medio como el vehículo conceptual de una trama sin conflicto. La banda de sonido la hizo casi toda el trompetista y locutor Marcelo “Gillespi”, quien también actúa, y los temas africanos son del músico de Senegal Abdulaye Badiane. Una canción en especial es interpretada por Ricardo Mollo en guitarra y voz.
El viaje atraviesa a los personajes sin determinar su accionar, pero, como toda travesía, implica cambios que pueden ser una locura retratada de una manera muy entretenida y con frases autóctonas, sin doble sentido, que los argentinos pueden comprender mejor que nadie en este verde continente.

PROMO GILLESPI


Dr Manzer